Crónica, Tulsa y Mañana en Fun Club

18.11.2010 | Crónicas, Música | ElsaCabria

El show de los carniceros

Mañana y Tulsa en Fun Club Tulsa pone el corazón en su boca. Dice algo así como: si quieres, lo coges, pero si no lo dejas dónde está, que duele, que por algo tiene unas cuantas tiritas. Y en Sevilla, el público de la Funclub lo cogió y se lo pasó, con cuidado, de mano en mano. Tulsa necesitaba un abrazo. “Lo abrazaré en su vaivén, me ensuciaré, miraré con desdén a los que hablan de pureza”. Con ‘Barro’ empezó el concierto. Cómo no se le iba a abrazar. En su visita a la capital andaluza, Miren Iza y su banda hicieron un concierto en el que los fans que se sabían cada frase de su segundo disco ‘Espera la pálida’, disfrutaron a saco y los nuevos se encontraron con un folk rock melódicamente agradable y literariamente jodido. Que se lo digan a los impresionables. Será porque en Tulsa arranca la ruta 66, pero las letras de Iza te llenan de mierda hasta arriba.

Tulsa en Fun Club

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Como banda a la que no le gusta ensayar, que va jugando con las canciones en las giras, sonaron compactos, convencidos. Tres guitarras, un bajo, un teclado y una voz. Esa voz. Miren recuerda a Christina Rosenvinge (han hecho conciertos juntas) y a Nick Cave, al que dedica una canción en su nuevo álbum, que también canto en el concierto. Pero ella suena a norte, a San Sebastián, y el norte en ‘Matxitxako’ es una ola de siete metros: “Y me dices casi en serio que me quieres matar. Yo te digo que lo entiendo y que a mi me pasaría igual”.

El nuevo disco es hermoso de lo feo que es. Es lo que tiene hablar de Tulsa en Fun Clubamor. Pero es que hasta los temas que cayeron del álbum anterior, ‘Sólo me has rozado’, estuvieron bien elegidos. La gente tarareó ‘Seguramente me lo merezco’ porque dice cosas como “yo no soy una de esas ilustres amigas tuyas que la comen tan bien” o “yo no soy más que otra amante y odiante de tus sonrisas”. Tulsa agrede así, con sus letras (y algunos contraatacan, como un saboteador fan que empezó a cantar más alto que ella “a mis brazos, por dioooos” en modo coña. La reacción fue de risas). Un concierto corto, que acabó desenchufado con una versión de Big Star. Los cinco integrantes arriba, con sus cigarros, sin micros, sin teclado, sin bajo. Sólo una guitarra y cantando juntos a voz en susurro porque a partir de las 12 no hay concierto que literalmente valga.

Mañana en Fun Club

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Una hora antes, Miren y los chicos de Mañana repitieron sobre el escenario lo que han hecho en ‘A ver quien llega antes al fin’, el primer disco de la banda sevillana: cantaron juntos la canción ‘Rio abajo’, en la que la líder de Tulsa colabora. “Si se nos saltan las lágrimas será cosa del viento o de la velocidad. Haz una parada en el camino. Gasta tiempo en fotografiar”. Con ella, Mañana terminaron una actuación telonera en la que empezaron a percibir que la gente conoce sus canciones. Y parece que gustan. Algo que les hizo sonreír y mostrarse sinceramente agradecidos. Con un disco que no tiene un año, ‘Esperando a Godot’ es ya un nuevo clásico: “hoy no vendrá, pero mañana seguro que sí”. Mañana hacen ese folk rock que recuerda a muchas cosas (Bright Eyes, Adam Green) y es también de las propuestas más interesantes que se hacen ahora mismo en España. ‘Funeral’ es un gran ejemplo de calidad compositiva que trasladaron al directo: “Desde que llegaste tarde a mi propio funeral, sólo puedo desearte mis peores críticas”.

Si Tulsa suenan abiertamente deprimentes, el envoltorio melódico de Mañana parece festivo, pero es el engañoso ritmo que utilizan para hablar del despecho, de la inseguridad, del ‘ya te olvidé, que lo sepas’. Y se vio claro en ‘Costa a costa’: “Me ha costado varios años aprender esta lección: el color que ven tus ojos no es el mismo que veo yo. Setenta por ciento de agua puede que haya en mi interior, el treinta restante es miedo, tócame y compruébalo”. Así se las gastó un sonriente Cristóbal Colom, el cantante de una banda al que le gusta, y mucho, la música norteamericana de raíz, que se nota, pero que es capaz de concebir estrofas que no son de nadie, solo suyas.

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Mañana en Fun ClubLa banda telonera hizo una cosa, que por lo visto repite en los conciertos, que no convenció: En el último tramo de la actuación, en medio de ‘Cataratas’, los instrumentos sonaron durante 30 segundos acompasadamente desacompasados. Primero consiguieron que el público se mirase entre sí esperando que no fuese un fallo y cuando se descubrió que no lo era, se quedó igual, no se entendió bien, no pegaba.

Aún así, Tulsa y Mañana hicieron dos conciertos casi redondos, bien engarzados uno detrás de otro. La humillación pública de cantar a sus fracasos tuvo recompensa porque la Fun Club estaba llena de fans de las dos bandas. “Se palpa en el ambiente que ni tú ni yo queremos ser el premio de consolación. Así que clava la mirada más dentro de mí. La profundidad no se puede medir, pero esta noche te quiero a morir”. Esa era ‘El momento en que perdí’, la penúltima de Mañana. No parece casual que Miren Iza colabore en el disco debut de la banda sevillana. Ella, con su voz hipnótica de la que cuesta despertar, es el cuentacuentos de unas canciones, las de Colom, que bien podrían ser microrelatos.

El encuentro de ambas bandas fue un acierto, los dos cantantes son unos carniceros que se abren por dentro y enseñan vísceras con total tranquilidad.