Crónica: Doctor Explosion en Nocturama
Escucha aquí Drácula Ye-yé, de Dr. Explosion [audio http://blip.tv/file/get/Campos1984-draculaYeYeDeDrExplosion879.mp3]Fotos: Iram Martínez / Crónica: J.M. Campos revistawego@gmail.com
Pasado jueves, 23:00 horas. El público del Festival Nocturama, en el CAAC, recibía a una banda de garage rock nacida en Gijón hace dos décadas, con el regusto aún amargo por la pifia de la Estrella de David la semana anterior. Ya en los primeros acordes, el trío sufría hasta en tres ocasiones problemas con el amplificador. Pronto brotaron los primeros murmullos y quejas. Sin embargo, el grupo liderado por Jorge Muñoz-Cobo se sobrepuso de manera instantánea y fulminante con el único sustento de una guitarra, un bajo y una batería. Además de unas ganas de juerga sobre las que construyeron una actuación sorprendente.
¿Quieres leer la crónica completa?

Ése nos pareció el elemento fundamental: las ganas. Al contrario que lo demostrado por Joe Crepúsculo, la Bien Querida y cía el jueves anterior (ver crónica), Doctor Explosion lo pusieron todo en el escenario, mal que le pese a algún que otro aguafiestas camuflado entre los congregados.
Con el uniforme semioficial del garage, es decir, camisa a cuadros ajustada, jeans ceñidos y botas vaqueras de punta, se prodigaron en saltos y en la clásica postura de tocar con las piernas abiertas. Sus composiciones, cabe agregar, oscilan igualmente entre el punk y el surf. “Vamos a la playa de la Cartuja”, proponía Jorge, amagando con cantar el clásico de primeros de los 80.
Nos presentaron su séptimo disco (eructos previos), lanzado bajo el irreverente título de ‘¡¡Chupa aquí!!’, con temas rotundos como ‘I want you’, ‘Chesterfield Childish Club’ y la muy destacable ‘She broke my heart’. Dieron buena muestra de su descaro a través de unas formas siempre provocadoras en las tablas. “Esperad que afine esta mierda de guitarra”, solicitaba educadamente el guitarrista.
Momento esperado para los que ya eran
fans del grupo, fue sin duda la guasona ‘Drácula Ye-yé’ a partir de la versión cantada por Andrés Pajares, al que por cierto rindieron su particular ofrenda: “Un tío que ha hecho más por este país que todos los monarcas, presidentes de república y los putos políticos juntos. Se merece una estatua en cada pueblo”. La pena, que renegaran de su versión de ‘La Chatunga’ de Luis Aguilé…

Aquello parecía difícil de superar, pero joder si lo consiguieron. Bajaron del escenario y se mezclaron osadamente entre el público, sin dejar de tocar (los tres, el batería aporreando su caja con una baqueta) a pesar de la maraña de cables y asistentes, quienes les rodeamos hasta el estallido final.

Nos encandiló ‘Come on shake!’ y su enérgico riff de guitarra, pero sobretodo sus mofas en español: ‘Mata a la tuna’, ‘Eres feo, chaval’ y especialmente ‘Surf talibán’: algo así como los Beach Boys haciendo propaganda de Al Qaeda. Muy divertido.
El sonido de la armónica, a cargo de un extenuado Jorge Muñoz Cobo, puso punto y final al que ya es uno de los mejores conciertos del verano sevillano en 2009.
Crónica: Doctor Explosion en Nocturama
Fotografía: Iram Martínez / Crónica: J.M. Campos / revistawego@gmail.com
Pasado jueves, 23:00 horas. El público del Festival Nocturama, en el CAAC, recibía a una banda de garage rock nacida en Gijón hace dos décadas, con el regusto aún amargo por la pifia de la Estrella de David la semana anterior. Ya en los primeros acordes, el trío sufría hasta en tres ocasiones problemas con el amplificador. Pronto brotaron los primeros murmullos y quejas. Sin embargo, el grupo liderado por Jorge Muñoz-Cobo se sobrepuso de manera instantánea y fulminante con el único sustento de una guitarra, un bajo y una batería. Además de unas ganas de juerga sobre las que construyeron una actuación sorprendente.
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Ése nos pareció el concepto fundamental: las ganas. Al contrario que lo demostrado por Joe Crepúsculo, la Bien Querida y cía el jueves anterior (ver crónica), Doctor Explosion lo pusieron todo en el escenario, mal que le pese a algún que otro aguafiestas camuflado entre los congregados.
Con el uniforme semioficial del garage, es decir, camisa a cuadros ajustada, jeans ceñidos y botas vaqueras de punta, se prodigaron en saltos y en la clásica postura de tocar con las piernas abiertas. Sus composiciones, cabe agregar, oscilan igualmente entre el punk y el surf. “Vamos a la playa de la Cartuja”, proponía Jorge, amagando con cantar el clásico de primeros de los 80.
Nos presentaron su séptimo disco (eructos previos), lanzado bajo el irreverente título de ‘¡¡Chupa aquí!!’, con temas rotundos como ‘I want you’, ‘Chesterfield Childish Club’ y la muy destacable ‘She broke my heart’. Dieron buena muestra de su descaro a través de unas formas siempre provocadoras en las tablas. “Esperad que afine esta mierda de guitarra”, solicitaba educadamente el guitarrista.
Momento esperado para los que ya eran fans del grupo, fue sin duda la guasona ‘Drácula Ye-yé’ a partir de la versión cantada por Andrés Pajares, al que por cierto rindieron su particular ofrenda: “Un tío que ha hecho más por este país que todos los monarcas, presidentes de república y los putos políticos juntos. Se merece una estatua en cada pueblo”. La pena, que renegaran de su versión de ‘La Chatunga’ de Luis Aguilé…
Aquello parecía difícil de superar, pero joder si lo consiguieron. Bajaron del escenario y se mezclaron osadamente entre el público, sin dejar de tocar (los tres, el batería aporreando su caja con una baqueta) a pesar de la maraña de cables y asistentes, quienes les rodeamos hasta el estallido final.
Nos encandiló ‘Come on shake!’ y su enérgico riff de guitarra, pero sobretodo sus mofas en español: ‘Mata a la tuna’, ‘Eres feo, chaval’ y especialmente ‘Surf talibán’: algo así como los Beach Boys haciendo propaganda de Al Qaeda. Muy divertido.
El sonido de la armónica, a cargo de un extenuado Jorge Muñoz Cobo, puso punto y final al que ya es uno de los mejores conciertos del verano sevillano en 2009.
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perrapolaca said:
Muy, muy, muy divertido. Aunque siempre hacen el mismo numerito de bajarse a tocar entre el público, es un espectáculo que levanta a un muerto (o a un no-muerto yeyé).